Rediseñar la Vejez: Geragogía, Exergames y Tai Chi para una Vida Plena

Publicado el: 12/oct./2026

Rediseñar la Vejez: Geragogía, Exergames y Tai Chi para una Vida Plena

 

Moises Jauregui-Sanchez

 

Líder en IA y EdTech | Futuros/Foresight | Diseño Estratégico | Ayudando a instituciones a construir el futuro de la educación con IA, juegos y evidencia | #1 Conferencista Futurista en México | 160K+ Seguidores ✔️

 

 

12 de octubre de 2026

 

Durante décadas hemos explicado la longevidad con cifras: más personas mayores de 65 años, más trabajadores veteranos, una economía plateada en expansión. Los números siguen subiendo, pero contar no es lo mismo que valorar. Un año adicional de vida no nos dice si se vive con autonomía, con vínculos, con propósito y con la posibilidad de seguir aprendiendo y aportando.

Esa es la pregunta de fondo del llamado nuevo paradigma de la longevidad: ¿estamos midiendo cuánto vivimos o cómo vivimos? En este artículo propongo abordarla desde tres ideas que rara vez se miran juntas: la geragogía, la disciplina que estudia cómo educar y acompañar a las personas mayores; los exergames, videojuegos que exigen movimiento corporal; y las prácticas comunitarias de tai chi que multitudes de adultos mayores realizan cada mañana en China. Al final, exploro qué podrían significar para América Latina, una región que envejece con rapidez y con recursos desiguales.

Geragogía: aprender también es un derecho en la vejez

La pedagogía se ocupa de la enseñanza en la infancia; la andragogía, del aprendizaje adulto. La geragogía, que en la literatura también aparece como gerogogía, da un paso más: estudia cómo se aprende en la vejez y cómo diseñar experiencias educativas que respondan a las condiciones, motivaciones e intereses de las personas mayores. No parte de la idea de que envejecer sea una pérdida que hay que compensar, sino de que aprender es una necesidad que acompaña toda la vida.

Tres principios la distinguen. El primero es el valor de la experiencia: una persona de 70 años no llega al aula en blanco, llega con décadas de oficio, crianza y decisiones, y un buen diseño parte de ahí. El segundo es el sentido: los adultos mayores participan cuando entienden para qué sirve lo que se les propone. El tercero es el contexto: horarios, transporte, costo, confianza con la tecnología y presencia de pares condicionan el aprendizaje tanto como el contenido.

Esta mirada cobra urgencia hoy. La inteligencia artificial permite producir objetivos, guiones y cuestionarios en segundos, y el contenido educativo se vuelve casi gratuito. Pero un material pulido no es una experiencia que cambie algo. Quien diseña aprendizaje para personas mayores sigue necesitando preguntarse qué debe poder hacer la persona el martes por la mañana, qué se lo impide, cómo practicará y cómo sabremos que funcionó. Cuando el contenido abunda, lo escaso es el criterio.

La historia de Grandma Moses lo ilustra bien. Empezó a pintar a los 78 años, vivió hasta los 101 y dejó más de 2.000 cuadros. Suele contarse como anécdota inspiradora, pero también es un dato sobre aprendizaje: con oportunidades, apoyo y un entorno que lo valore, la creatividad tardía es posible.

Exergames: aprender a moverse jugando

Los exergames (de exercise y games) son videojuegos que requieren actividad física: bailar sobre una plataforma, simular una partida de bolos con el movimiento del brazo, seguir con el cuerpo las indicaciones de una pantalla o de un visor de realidad virtual. Nacieron como entretenimiento, pero su recorrido recuerda algo frecuente en la ciencia: quien inventa una herramienta no siempre es quien le encuentra el mejor uso.

El Nobel de Fisiología o Medicina de este año, otorgado a Peter Hegemann, Georg Nagel y Karl Deisseroth por la optogenética, lo muestra bien. Una pregunta pequeña sobre cómo un alga encuentra la luz tardó unos treinta años en llegar a un paciente. En ese viaje, el “vecino” que reinterpreta una idea resulta decisivo. Con los videojuegos ocurre algo parecido: una tecnología pensada para el ocio se explora hoy en rehabilitación, prevención de caídas y estimulación cognitiva.

¿Qué dice la investigación? Diversos estudios han explorado los exergames con personas mayores en equilibrio, fuerza de piernas, tiempo de reacción y estado de ánimo, con resultados prometedores, aunque desiguales en calidad y tamaño de muestra. Conviene ser prudentes: la evidencia no permite afirmar que sustituyan al ejercicio supervisado. Su ventaja principal está más cerca de la geragogía que de la medicina: la motivación. Un juego ofrece metas visibles, retroalimentación inmediata, ritmo graduable y, si se juega en grupo, una razón social para volver.

También tienen límites. Muchos títulos comerciales se diseñan pensando en jóvenes, con interfaces veloces y texto pequeño. Según SteamDB, solo en Steam se registraron más de 20.000 lanzamientos en 2026 hasta el 9 de octubre; abundancia de oferta no equivale a oferta pensada para una persona de 75 años. Además, requieren dispositivos, espacio y conectividad, y sin acompañamiento ni instrucciones claras terminan abandonados. Aquí la geragogía no es un complemento: es la condición para que funcionen.

China: el tai chi como infraestructura comunitaria

Si los exergames son la promesa tecnológica, el tai chi comunitario es una tradición probada. En muchas ciudades chinas, al amanecer, parques y plazas se llenan de personas mayores que practican tai chi, qigong o rutinas con abanico y espada, a menudo en grupos que se reúnen desde hace años, guiados por un instructor veterano o por un vecino con experiencia. Forman parte de una cultura de actividad física comunitaria con respaldo institucional, apoyada en espacios públicos abiertos, clubes de barrio y centros para mayores.

Lo más interesante desde la geragogía no es solo el movimiento, sino el modelo. El tai chi es una práctica de bajo impacto, adaptable a distintos niveles, que se aprende por imitación y repetición y que combina equilibrio, respiración, atención y coordinación. Puede hacerse de pie o sentado, con o sin experiencia previa. Es gratuito o muy barato, no requiere tecnología y se aprende en grupo. La persona mayor no es un “paciente” ni un “beneficiario”: es parte de una comunidad y, a menudo, termina enseñando a quien llega después. Eso es aprendizaje entre pares e intergeneracional en estado puro. Es también una forma de contribución social que ningún indicador de dependencia llega a registrar.

La evidencia acompaña con cautela. Ensayos y revisiones sistemáticas han asociado la práctica regular de tai chi con menos caídas, mejor equilibrio y mayor bienestar emocional en adultos mayores, y se investigan posibles beneficios cognitivos, aunque los resultados varían según el diseño de cada estudio. Es más honesto hablar de una práctica con respaldo creciente que de un remedio universal.

Conviene agregar que el pasado sábado 3 de octubre tuve el honor de abordar esta perspectiva durante el VI Congreso Nacional y Asamblea Ordinaria 2026 de la Federación Mexicana de Wushu Kung Fu, A.C., celebrado en el Hotel Real Inn Tijuana. Allí presenté una propuesta sobre la integración de la inteligencia artificial en el diseño de planes educativos para maximizar la eficacia pedagógica de las artes marciales chinas. Este espacio permitió profundizar en la teorización de la IA no solo como una herramienta para optimizar la salud y el rendimiento de las jóvenes promesas deportivas de nuestro país, sino también por su prometedor impacto en el bienestar integral de los adultos mayores.

 

El cruce con los exergames es natural. Se han explorado versiones de tai chi con sensores de movimiento y realidad virtual para guiar secuencias o llegar a quienes no pueden salir de casa. La lección no es cambiar el parque por la pantalla, sino entender que el exergame puede ser un puente para quienes enfrentan barreras de movilidad, clima, seguridad o distancia, mientras el parque aporta lo que ninguna pantalla garantiza: comunidad.

Del saber al hacer: una brecha que conocemos bien

Un informe reciente de la Alzheimer’s Association lo muestra con claridad. En Estados Unidos, el 75% de las personas mayores de 40 años cree que el estilo de vida es muy importante para la salud cerebral, pero solo la mitad duerme lo suficiente, cerca del 40% cumple las pautas de dieta o estimulación mental y apenas una de cada tres es físicamente activa a diario. Y aunque el 73% se declara interesado en programas de salud cerebral, los obstáculos que más citan son el costo (73%), la ubicación (67%), la motivación personal (59%) y la cobertura de seguros (58%). Son barreras de acceso, no de voluntad.

Gastar más en salud no garantiza bienestar: Los hábitos y el entorno importan más

En la misma línea, el MIT AgeLab propone pensar la salud como un portafolio de inversiones a lo largo de la vida, en prevención, desempeño y protección, y no solo como un gasto que aparece en la jubilación. Fidelity, por ejemplo, estima en unos 185.500 dólares el gasto sanitario de una persona que se retira a los 65 años, sin contar cuidados de largo plazo. La advertencia relevante es que gastar más no equivale a estar mejor: muchas inversiones de mayor valor dependen de tiempo, hábitos y entorno social. Un grupo de tai chi en el parque es, en ese sentido, una inversión preventiva de bajo costo.

¿Qué podría significar para América Latina?

La región atraviesa en pocas décadas un envejecimiento que a países de ingresos altos les tomó mucho más tiempo, y lo hace con desigualdad, informalidad laboral y sistemas de cuidado limitados. En Colombia, por ejemplo, se proyecta que una de cada cuatro personas tendrá 60 años o más hacia 2050. Con ese telón de fondo, propongo cinco ideas, formuladas como hipótesis de trabajo y no como recetas.

Primero, partir de lo que ya existe. América Latina tiene su propio “tai chi”: el baile. El danzón, la cumbia, el folclor y las clases de aeróbicos en parques son prácticas comunitarias que ya reúnen a personas mayores, y hay antecedentes de programas públicos como los círculos de abuelos en Cuba, las clases gratuitas de ejercicio en parques de varias ciudades colombianas o los gimnasios al aire libre en plazas de Brasil. Antes de importar modelos, conviene documentar, fortalecer y evaluar estos.

Segundo, usar los exergames como puente y no como sustituto. Centros de día, bibliotecas, casas de cultura y universidades para mayores podrían ofrecer sesiones guiadas, con juegos seleccionados por su facilidad de uso y con un facilitador presente. Donde la conectividad es débil, funcionan mejor las opciones sin conexión y de bajo costo.

Tercero, formar facilitadores con enfoque geragógico. Estudiantes de educación física, enfermería, terapia ocupacional y diseño instruccional, junto con las propias personas mayores como guías, pueden acompañar estas experiencias. El mapeo brasileño de 296 organizaciones de innovación social para la longevidad ofrece una pista: el 57% incluye a personas de 60 años o más como empleadas o colaboradoras y el 54% las integra como voluntarias. Las personas mayores ya son parte de la solución.

Cuarto, mirar la vida cotidiana de manera integral. El Plan de Acción Familiar de Vera Cordeiro , en Brasil, aborda salud, vivienda, ingresos, educación y ciudadanía, porque ninguna actividad física compensa una vivienda insegura o un ingreso insuficiente. Muchas mujeres mayores latinoamericanas cuidan a nietos y familiares; un programa que no considere su tiempo ni su carga de cuidado excluirá justo a quienes más podría beneficiar.

Quinto, medir lo que importa. Si evaluamos solo cuántas personas asistieron a un taller, perdemos lo esencial. Indicadores más útiles incluirían caídas, autonomía en tareas diarias, participación, soledad percibida y continuidad de la práctica. La propuesta colombiana de una cuenta satélite de la economía de la longevidad apunta en esa dirección: hacer visible el aporte de las personas mayores, incluido el cuidado no remunerado.

Una última precaución: el entusiasmo por la tecnología puede abrir un mercado antes de resolver una necesidad. El propio análisis del informe del MIT lo advierte para el sector financiero, y vale igual aquí. Todo programa debería partir de las necesidades de las personas y no de la oferta de productos.

Cerrar la brecha entre vivir más y vivir bien

La longevidad no se agota en prolongar la vida; plantea la pregunta de qué hacemos con esos años y quién nos acompaña a vivirlos. La geragogía aporta el método para enseñar y acompañar. Los exergames ofrecen una herramienta con potencial si se diseñan con criterio. El tai chi comunitario nos recuerda que a veces la infraestructura más eficaz es un parque, un grupo y un maestro paciente.

Para América Latina, el desafío es integrar lo mejor de cada una sin perder de vista la desigualdad. La pregunta no es cuánto más viviremos, sino si seremos capaces de ver, y de construir, lo que valen esos años.

 

 

https://www.linkedin.com/pulse/redise%C3%B1ar-la-vejez-geragog%C3%ADa-exergames-y-tai-chi-para-mois%C3%A9s--sclwe/

Fuente: https://www.linkedin.com/pulse/redise%C3%B1ar-la-vejez-geragog%C3%ADa-exergames-y-tai-chi-para-mois%C3%A9s--sclwe/